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CINE

Hollywood, dispuesto a ayudar al Gobierno en tiempos de guerra

Hoy se celebra una reunión entre altos cargos de la Administración y 40 ejecutivos de Hollywood en busca de colaboración para formar una opinión pública favorable

Los tambores de guerra traen tiempos de paz entre la industria de Hollywood y el Gobierno de George W. Bush, en busca de una estrecha colaboración para combatir al enemigo en todos los frentes. Así lo demuestra la reunión convocada para hoy en Los Angeles y que aúna a destacados representantes de la Casa Blanca con docenas de ejecutivos de los principales estudios de Hollywood.

El motivo de este cónclave es la lucha contra el terrorismo, con el deseo del Gobierno estadounidense de encontrar en la industria del espectáculo un nuevo aliado para la guerra y aprovechar su capacidad de dirigirse a las masas para formar una opinión pública favorable.

"La Casa Blanca tiene un gran respeto por la creatividad de esta industria y reconoce su impacto y su habilidad para educar tanto dentro del país como fuera", ha señalado a la prensa el portavoz del Gobierno Ken Lisailus.

"Hay tantas cosas que esta comunidad creativa puede hacer...", ha agregado Jack Valenti, al frente de la Asociación Americana del Cine. No existen muchos datos sobre la reunión, cerrada a la prensa, pero se espera la presencia en el hotel Beverly Hills de Los Ángeles del asesor político Carl Rove, considerado uno de los gestores de la victoria electoral de Bush, y unos 40 ejecutivos de estudios como Warner y DreamWorks o los televisivos HBO.

Sin embargo, no es difícil imaginar que la llamada a filas del Gobierno será respondida con ofertas de colaboración por parte de esta industria. El conflicto puede estar en la forma de expresar esta colaboración, como se vio en la reunión celebrada el pasado 17 de octubre y en la que diferentes representantes de la industria dejaron claras su preocupación ante un cine patriótico o controlado por el Gobierno.

El Pato Donald, reclutado

¿Nos espera una oleada de películas en las que el enemigo soviético sea sustituido por terroristas islámicos barbudos estilo Bin Laden? Este tipo de películas patrióticas, comunes durante la II Guerra Mundial, cuando hasta el Pato Donald fue reclutado en filmes de propaganda, serían difíciles de imaginar en la actualidad.

Según una encuesta hecha por la revista The Hollywood Reporter, tan sólo un 8% del millar de entrevistados desea un cine patriótico tras los atentados del 11 de septiembre, mientras que el 60% espera que las cosas sigan como están cuando se habla de entretenimiento.

"Creo que no tiene nada que ver con el tipo de películas que hacemos. Pero hay otras formas de ayudar", ha sugerido Valenti. Estas otras formas pueden incluir documentales, servicios públicos al estilo de las campañas en contra de las drogas, anuncios de corte patriótico para los cines o mensajes que se puedan difundir a Afganistán y otros países para colaborar en la guerra psicológica.

Son formatos ya utilizados en el pasado, con ejemplos históricos como la serie documental Why We Fight?, de Frank Capra; The Battle of San Pietro, de John Huston; Memphis Belle, de William Wyler, o December 7th, de John Ford, todos en apoyo a la causa aliada en la II Guerra Mundial.

Documentales patrióticos

El Hollywood actual ya está preparando su propia versión de este concepto con la producción en marcha de Spirit of América, cortometraje de Michael R. Rhodes que la Asociación de Propietarios de Salas de Cine, que agrupa a 28.000 de las 35.000 existentes en todo Estados Unidos, está viendo con buenos ojos para proyectar antes de cada película.

Además, está el proyecto de los estudios Disney que, bajo el título de Young America Celebrates West Point, quiere festejar el bicentenario de esta importante academia militar estadounidense.

En este ambiente de colaboración también se han dado otras muestras de acercamiento entre las fuerzas del poder y del espectáculo. Entre ellas están las dos reuniones de cinco horas de duración entre representantes militares y realizadores de Hollywood, David Fincher entre ellos, dispuestos a imaginar posibles ataques terroristas y la forma de combatirlos en la vida real.

Además, las estrellas del celuloide se han prestado desde el 11 de septiembre a participar en maratones de ayuda a las víctimas (incluso Penélope Cruz estuvo al teléfono), en conciertos y ceremonias de pésame y en campañas para fomentar el turismo en Nueva York (el patinaje de Woody Allen).

"Se trata de juntar un grupo de mentes creativas para escuchar sus ideas, porque sabemos que van a tener una visión algo diferente y quizá piensen algo que no habíamos imaginado", ha reconocido Richard Lindheim, al frente del instituto de tecnologías creativas de la Universidad del Sur de California, promotora de estas reuniones a petición de los organismos militares.