Con tan sólo tres títulos en su haber, Fernando León de Aranoa (Madrid, 1968) es ya un referente del cine español contemporáneo.
Cuando apenas contaba 28 años, decidió ponerse detrás de la cámara y rodar Familia, su primera película como director. Con ella, logró el Goya a la Mejor Dirección Novel de 1998.
Hasta entonces se había ganado la vida como guionista en largometrajes como Por fin solos, series de televisión como Turno de oficio y documentales como Refugiados en Bosnia-Herzegovina.
Admirador del realizador británico Ken Loach, se muestra interesado en el cine que muchos evitan, el que refleja los problemas de la gente de la calle y fija su mirada sobre los problemas de la vida cotidiana.
Ante todo guionista
Este director de hablar pausado y aspecto desaliñado, se considera ante todo guionista y considera la escritura del guión como el proceso más creativo del cine. "Me divierto más escribiendo. Creo que encaja mejor en mi carácter, al margen de que me resulta ingrato eso de dar órdenes en un rodaje o decidir desde el vestuario hasta la colocación de los actores" -declara.
Con su película Barrio demostró que su sólida incursión en el mundo del cine al conquistar la Concha de Plata a la mejor dirección en el Festival de cine de San Sebastián (1998). Además, ha dirigido el cortometraje Sirenas (1994) y el documental Caminantes (2001).
Los lunes al sol (2002), -Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián-, supone su definitiva consagración como el director realista del cine español por excelencia.