El número 89 de la Séptima avenida de Nueva York, entre la West 4th y Bleeker Street, en el West Village, aloja una particular tienda desde hace cinco días. The Village Pet Store and Charcoal Grill, donde las mascotas que la habitan no se compran, ni respiran. Están hechas con comida y otros materiales. Son obra del popular artista urbano Banksy.
Banksy, el enigmático graffitero británico cuyas obras han alcanzado fama mundial, apunta a dos prioridades de muchos estadounidenses: las mascotas y la comida: "los neoyorquinos no se preocupan por el arte, se preocupan por las mascotas. Así que voy a exhibir mascotas ", dice el artista en el New York Times. Y añade: "quería cuestionar nuestra relación con los animales y la ética y sostenibilidad de las granjas".
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Las obras-mascota de Banksy no se pueden vender. Nadie podrá llevárselas a casa. Y como los animales pueden verse desde la calle, a través del escaparate, para el artista continúa siendo una forma de arte urbano o street-art.
Un guepardo mueve la cola subido a un tronco, al acercarse se percibe que, visto de frente es un peluche hueco en movimiento. Pollitos-nuggets (un aperitivo de pollo rebozado) pican salsa en un dramático corral. Palitos de pescado nadan en una pecera. Mientras, salchichas-serpiente descansan en un terrario. Una particular tienda abierta las 24 horas del día hasta el 31 de octubre.