El aeropuerto de Tel Aviv fue una auténtica fiesta esta mañana. Un buen número de aficionados al baloncesto se congregó para dar la bienvenida al Hapoel, el equipo que se impuso ayer al Real Madrid en la final de la Copa ULEB. En la imagen, el capitán del conjunto israelí, Erez Katz, agita la copa frente a un grupo de fans enfervorizados.
La victoria del Hapoel por 83-72 deja al Real Madrid embarrancado en una crisis que afecta también al equipo de fútbol.
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