. La inesperada llegada del ministro de Asuntos Exteriores soviético, Andrei Gromiko, a Damasco -los sirios sólo fueron advertidos del viaje en el último minuto- ha causado gran inquietud en Jerusalén.
En Israel se esperaba una reacción soviética, pero no se creía que fuese tan rápida, incluso anterior a la firma del tratado de paz.
Los medios políticos israelíes consideran que el viaje de Gromiko tiene como fin reforzar la credibilidad de la URSS ante el mundo árabe y no descartan que el ministro soviético del exterior prometa un incremento de la ayuda militar y política a los países del Frente de Rechazo árabe y a la OLP.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de marzo de 1979