En la opinión pública y en medios diplomáticos de la República Federal de Alemania existe inquietud y asombro ante determinados comportamientos antidemocráticos de miembros de las Fuerzas Armadas españolas, que resultan incomprensibles en un Ejército que aspira a integrarse en la organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En concreto, ha merecido amplios comentarios condenatorios la intervención de una compañía de la Policía Militar en la disolución de una manifestación anti OTAN en La Coruña, el pasado domingo, 29 de noviembre.En la RFA resulta incomprensible la sucesión de incidentes -y la indisciplina de algunos militares españoles de tendencias antidemocráticas. Precisamente, el pasado mes de noviembre se cumplieron cinco años de un incidente en el que el ministro de Defensa, el socialdemócrata de derecha Georg Leber, cesó inmediatamente de sus puestos al teniente general Walter Krupinski y al general de división Karl Heinz Franke, que pasaron en el acto a la reserva, por sus manifestaciones despectivas hacia un miembro del Parlamento federal.
Las palabras de los generales relativas al pasado supuestamente comunista del diputado Herbert Wehner aparecieron en la Prensa, y la destitución fue fulminante. El entonces ministro de Defensa, Georg Leber, justificó la medida porque «el soldado está sometido a la disciplina y al deber respecto al Estado y a los órganos que representan al Estado ante él».
En un país donde la primacía del mando político sobre el militar es un principio intocable, los repetidos sucesos con implicaciones de militares españoles resultan inexplicables.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de diciembre de 1981