La representante de Estados Unidos en las Naciones Unidas, Jeane Kirkpatrick, se opuso en la noche del martes a un proyecto de resolución de la comisión social y humanitaria de las Naciones Unidas en el que se acusaba al Gobierno salvadoreño de violar los derechos humanos.Las familias de las cuatro religiosas norteamericanas asesinadas hace un año en El Salvador dirigieron una carta al presidente Ronald Reagan en la que acusan a su Administración de no haber hecho el menor esfuerzo para que se realice una investigación en profundidad sobre las circunstancias de su muerte..
Kirkpatrick declaró ante la mencionada comisión de la ONU que el Gobierno salvadoreño efectuaba "un trabajo honrado en condiciones muy difíciles".
Este proyecto de resolución, afirmó la representante norteamericana, pone de relieve la voluntad de aquellos que, bajo pretextos humanitarios, quieren intervenir en los asuntos internos salvadoreños "para ayudar a los insurrectos a obtener, mediante las presiones internacionales, el estatuto y el poderío que han sido incapaces de conquistar en el campo de batalla o mediante elecciones".
Kirpatrick añadió que la "calidad moral" del Gobierno salvadoreño podía ser demostrada, mientras que la del Frente Democrático Revolucionario (FDR) y la del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FFML) podían ser puestas en tela de juicio a causa de su sistemático recurso a la violencia."
William Ford, hermano de una de las religiosas asesinadas, afirmó el martes por la noche, durante una conferencia de Prensa, que las cuatro familias poseían informaciones según las cuales seis miembros de la Guardia Nacional, detenidos por homicidio y cuyos nombres no han sido revelados, actuaron "siguiendo las instrucciones de una personalidad importante del Gobierno o de las fuerzas de seguridad de El Salvador".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de diciembre de 1981