El Gobierno polaco empleó ayer la fuerza, por primera vez desde el comienzo de la crisis polaca, hace dieciséis meses, contra un grupo de hueleuistas, al desalojar a 350 cadetes de la Escuela Superior de Bomberos de Varsovia, que llevaban ocho días encerrados en el edificio.El sindicato independiente Solidaridad, que apoyó la huelga de los aspirantes a oficiales de bomberos, ha decretado «alerta máxima» en todo el país y la eventualidad de un paro general de emergencia de veinticuatro horas.
El asalto a la escuela, que no provocó víctimas y en el que se utilizó un helicóptero, fue ordenado por el ministro del Interior y en él participó un número indeterminado de milicianos, mientras miles de agentes del orden mantenían acordonada la zona. La rama de Solidaridad en Varsovia (Mazowsze) decretó el estado de alarma y el establecimiento de «guardias obreras» ante el desarrollo de la situación. Veinte personas fueron detenidas e interrogadas, entre ellas el vicepresidente de Mazowsze, Sewerin Jaworski.
EE UU hizo pública anoche una declaración en la que se «lamenta el recurso a la fuerza por parte de las autoridades polacas ».
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de diciembre de 1981