Un beneficio de 5.614 millones de pesetas obtuvo en 1981 la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros de Cataluña y Baleares (CPVA), después de haber efectuado fuertes dotaciones a previsión de créditos fallidos (2.763 millones) y amortizaciones del activo inmovilizado (2.735 millones). La citada entidad de ahorro, primera institución financiera catalana, destinará 3.300 millones a la obra social, mientras que el restante beneficio pasa a incrementar el nivel de reservas, que se sitúa en 85.000 millones de pesetas.El lento cree miento de la CPVA durante el pasado año, equivalente a un 12%, fue atribuido anteanoche, en Barcelona, por su director general, José Vilarasau, en el curso de una conferencia de Prensa, a "la política prudente de la caja respecto a la previsión de fallidos, sin que, por otra parte, se haya resuelto el bloqueo del activo a causa de la marginación que todavía sufren las cajas respecto a la banca privada por parte de las autoridades monetarias".
Las provisiones de la Caja de Pensiones al fondo de insolvencias de créditos y valores es superior en un 80% a la cantidad destinada por estos conceptos durante 1980.
El resultado bruto del ejercicio, según datos provisionales, ha ascendido a 11.112 millones de pesetas, cifra superior en un 23% a lo obtenido en el ejercicio anterior. Sobre la partida del resultado bruto destinada a previsiones de fallidos y amortizaciones, José Vilarasau afirmó que, "si hemos de elegir entre la solidez y el crecimiento, elegiremos la solidez".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de febrero de 1982