Hemos leído el decreto sobre revalorización de pensiones. Hemos leído la comunicación hecha pública por el PSOE al respecto. Hemos leído igualmente la nota aclaratoria del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Hemos leído cientos de cartas de nuestras asociaciones de toda España quejándose amargamente, y hasta con ira, de ese decreto, de esas normas, de esa revalorización y hasta de esas notas publicadas.Y nos hemos reunido y hemos estudiado despacio decreto, notas y cartas, y hemos llegado a la conclusión:
Primero, de que el decreto y las normas y la revalorización son casi una vejación a los pensionistas.
Que el poder adquisitivo de nuestras pensiones, después de revalorizarlas, queda por debajo, muy por debajo, del que tenían en enero de 1981, después de la anterior revalorización.
Que las pensiones bajas quedan cada vez más distanciadas de las altas o de las medias, a las que, aun aumentándose en escasa proporción en números absolutos de pesetas, es mayor el aumento,
Que, aun siendo bajo el aurriento del SMI, nos seguímos distanciando, en lugar de acercarnos.
Que no se tiene en cuenta para nada la opinión de los pensionistas ni la de sus organizaciones representativas, como ésta, UDP./
presidente d.e la Comisión Permanente de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de febrero de 1982