Más de medio centenar de economistas y personalidades del mundo occidental, el bloque socialista y los países del llamado Tercer Mundo se dieron cita ayer en la capital argelina para debatir durante una semana el tema de la cooperación Norte-Sur y analizar las diferentes vías que pueden elevar el desarrollo de los países menos privilegiados en el marco del nuevo orden económico internacional. La iniciativa de este encuentro, de carácter científico, procede del Centro Argelino de Investigaciones Económicas y el Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo, fundado por el ex presidente mexicano Luis Echeverría.Entre las personalidades presentes en Argel, al lado del ex presidente de México se encuentran el presidente de la Internacional Socialista, Willy Brandt; los antiguos jefes de Gobierno de Portugal, Mario Soares; Jamaica, Michel Manley, y Suecia, Olof Palme, así como el ex presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez y el director del Instituto de Economía del Gosplan soviético.
La misión encomendada a los participantes a este seminario es definir las coordenadas de una estrategia que promueva una mejor comprensión entre el Norte desarrollado y el Sur en vías de desarrollo en materia de relaciones económicas. El seminario es eminentemente científico y sólo producirá un número limitado de resoluciones que serán comunicadas, para su simple conocimiento, a las instituciones internacionales. Las ambiciones de sus organizadores son, a todas luces, limitadas, conscientes del estado actual de crisis que domina en las economías de los países.
Para Argelia, la reunión que dio comienzo ayer viene a ser una prolongación del plan presentado por el presidente Chadli Benjedid en Cancún, en octubre pasado, relativo al principio de negociaciones globales económicas en el marco de las Naciones Unidas.
La globalización de negociaciones sobre energía, materias primas, finanzas, alimentación y comercio internacional es uno de los objetivos que se ha trazado el grupo de países adscrito al movimiento de no alineados, pero esa meta es considerada como excesivamente ambiciosa por algunos participantes al seminario de Argel, que estiman más adecuado continuar las negociaciones sobre una revalorización de las materias primas con carácter prioritario.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de mayo de 1982