Alfredo Giménez Cassina, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles, pidió ayer al Gobierno una "menor agresividad fiscal" y ayudas específicas para remontar el sector, en un discurso de notable contenido crítico pronunciado ante los Reyes de España durante la inauguración del Salón Internacional del Automóvil de 1985, que se celebra en la Feria de Barcelona.
A pesar del carácter protocolario del acto, los discursos pronunciados tuvieron un inusual contenido político, que se concretó en dos direcciones: por un lado, la preocupación de los empresarios del sector por la política fiscal del Gobierno y la presión de los movimientos ecologistas, y por otro, la afirmación de Barcelona como sede de este importante salón por parte de las autoridades catalanas, ante la pretensión de ciertos sectores de trasladarlo a Madrid. Aunque sin referirse explícitamente a ello, la respuesta a esta pretensión fue el principal aspecto de los discursos pronunciados tanto por el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, como por el alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, y el propio presidente de la feria, Josep Maria Figueras. "La Feria de Barcelona ha pretendido ser siempre la feria de España, y representa el esfuerzo que la economía española debe hacer ante el mundo", dijo Jordi Pujol.Aunque todos coincidieron en señalar la brillantez del salón, que ha superado las cotas alcanzadas otros años, el panorama que dibujó Alfredo Giménez Cassina no dejó demasiado margen al optimismo: "Este impresionante despliegue", dijo, "está muy lejos de representar a una industria boyante y rentable". El mercado nacional de turismos cayó en 1984 el 21% respecto a 1977 y el 5,1% respecto a 1983, mientras el número de vehículos con más de 10 años de antigüedad supera los tres millones. Los dos problemas que preocupan al sector, según Giménez Cassina, son la presión fiscal, "superior comparativamente a la de los otros países industrializados", y la presión de los movimientos ecologistas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 1985