La policía ha localizado las cinco últimas bombas que la organización terrorista ETA Militar, en un comunicado enviado al diario Egin, había advertido ayer que todavía no habían hecho explosión en la costa de Alicante. Tres de estas bombas fueron localizadas por artificeros de la Policía de la Guardia Civil y las restantes explosionaron solas, si bien su potencia era mínima, por lo que pasaron desapercibidas.Los datos facilitados por ETA Militar en relación con el parador nacional Costa Blanca, de Jávea, no fueron muy correctos, ya que informó que la bomba se encontraba próxima a unos puentes, que no se encuentran dentro del recinto hotelero, sino en una residencia particular colindante, propiedad de un conocido abogado y economista madrileño.
No obstante, la bomba del parador de Jávea ha sido una de las localizadas si que hubiera hecho antes explosión.
Según ETA, la bomba del hotel Meliá, en Alicante, fue colocada "entre el quinto y el sexto lugar, contando desde lo más lejano de la playa, en un malecón", y la del hotel Montívoli, en Villajoyosa, "a unos 75 metros de la entrada principal del hotel, a la izquierda de la carretera y a 15 metros del puente del ferrocarril".
La bomba de la playa de El Mojón, siempre según el comunicado etarra, fue colocada "en la prolongación de la calle, a dos metros a la izquierda de un poste de elecitricidad y a 48 pasos hacia el mar", y la del puerto deportivo Dehesa de Campoamor, "en el malecón y a la derecha del restaurante, a la altura del primer farol, a dos metros a la izquierda de una rueda".
ETA Militar afirma haber colocado durante los días 29 y 30 de abril y 1 de mayo todas las bombas anunciadas en las distintas playas de Valencia y Alicante.
Este dato eleva a nueve, tras las explosiones registradas en Alicante y Valencia, el número de artefactos colocados hasta ahora en el litoral mediterráneo por la organización terrorista.
Efectivos de la Guardia Civil iniciaron en la tarde de ayer los trabajos de rastreo en algunos de estos hoteles con objeto de localizar los supuestos artefactos explosivos y a última hora de la noche se informó que los trabajos había concluido.
En el comunicado arriba mencionado, los milis facilitaron la ubicación exacta de las cargas explosivas y reivindicaban los últimos atentados perpetrados en el País Vasco, entre ellos el asesinato en Galdácano (Vizcaya) del químico analista Jesús Ildefonso García Vadillo y la explosión del coche bomba contra la Guardia Civil de Llodio (Álava).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 1985