El delegado del Gobierno en Madrid, José María Rodríguez Colorado, afirmó ayer, en conferencia de prensa, que Manuel Rafael Gómez no fue objeto de malos tratos en la comisaría de Parla. La versión del suceso facilitada por Rodríguez Colorado, según admitió él mismo, está basada en un informe elaborado por el inspector jefe de Servicios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid y un comentario médico de los facultativos de la Dirección General de la Policía. Para elaborar esa información no se ha tomado declaración al lesionado ni a sus familiares.
Según la información policial que le ha sido suministrada a José María Rodríguez Colorado, delegado del Gobierno, Manuel Rafael Gómez fue detenido por primera vez el viernes de la pasada semana, a las seis de la madrugada, "cuando merodeaba por las proximidades de la casa de un sospechoso del reciente homicidio de un policía nacional". En comisaría, según esta versión, se le preguntó dónde estaba el sospechoso, dijo que no lo sabía y fue puesto en libertad a los 10 minutos. Para Carlos Aguirre de Cárcer, abogado del joven lesionado, esa detención duró dos horas y fue ilegal, al no tener constancia de ella el Colegio de Abogados.En esa primera detención, dijo ayer Rodríguez Colorado, se le tomaron al detenido sus señas físicas. Horas después, un inspector descubrió que coincidían, "en los ojos azules y un anillo de plata", con la descripción de uno de los asaltantes facilitada por un testigo del atraco en que murió el agente. Hacia las 17.15, Manuel Rafael fue de nuevo detenido en la calle, a punta de pistola, pero "ofreció resistencia y se produjo unas lesiones leves al caerse al suelo y romperse unas gafas".
Durante la tarde del viernes, el detenido fue trasladado al gabinete de Identificación de la Jefatura Superior, en Madrid, para realizarle una prueba con parafina en las manos, a fin de averiguar si había disparado en las últimas horas con arma de fuego. Desde su regreso de Madrid y hasta que al mediodía del sábado se supo que la prueba química realizada no era concluyente, "permaneció en los calabozos de la comisaría de Parla y no fue interrogado ni una sola vez", pese a que, según Rodríguez Colorado, "estaba formalmente acusado de robo con homicidio".
Al medíodía del sábado, salió en libertad sin cargos. Previamente, el doctor Pedro Peñas, de Parla, le hizo un reconocimiento médico que no reveló otras lesiones que "las producidas el día anterior, al resistirse a la detención". Rodríguez Colorado admitió que ese médico sólo efectuó una exploración exterior del detenido, que no podía revelar si padecía lesiones internas.
Aguirre de Cárcer añade a ese hecho el que la exploración, según su cliente, se limitó a un vistazo. El abogado señala que en ninguna de las dos detenciones su cliente tuvo asistencia letrada -lo que confirmó el delegado del Gobierno-, "pese a que se le presentó ante testigos para ser reconocido, se le sometió a una diligencia tan importante como la prueba de la parafina y firmó una declaración de no haber recibido malos tratos".
Desde su salida de comisaría hasta su ingreso en la noche del martes en el Primero de Octubre, con una grave lesión de bazo y fuerte hemorragia interna, Manuel Rafael "llevó una vida normal", según el delegado del Gobierno. Éste fundamentó esa supuesta normalidad en que en la noche del pasado lunes se le vio cenar en un restaurante con sus familiares y al día siguiente jugó con sus sobrinos en el portal de la finca y luego tomó una cerveza en un bar.
El abogado de Manuel Rafael informa que "la segunda salida fue para presentarse en el juzgado de Parla", y añade que, "en cualquier caso, pisar la calle dos veces en tres días no es prueba de actividad normal en un joven de 24 años". El letrado llama la atención sobre el "único hecho cierto de esta historia: el que la última experiencia anormal que Manuel vivió antes de su ingreso en el Primero de Octubre fue su paso por comisaría". El lunes por la mañana, antes de esas dos salidas, una cuñada de Manuel Rafael había informado ya en el Ayuntamiento de Parla y a dos periódicos de los presuntos malos tratos sufridos por el joven.
El informe médico de los facultativos policiales afirma que "es imposible que una persona lleve una vida normal durante tres días si presenta una lesión como la que el joven tenía al ingresar en el Primero de Octubre". Sin embargo, la única fuente no policial consultada por el delegado del Gobierno, el director del Primero de Octubre, le informó que la lesión presentada por Manuel Rafael "se produce normalmente por un traumatismo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 1985