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Reportaje:

Plan empezó a perder la soltería

Primera boda de un 'tión' del pueblo de Huesca que pidió chicas con fines casaderos

El primer capítulo de la historia de la caravana de mujeres que acudió al llamamiento de los solteros de Plan se cerró pasadas las 13.30 de ayer, cuando Mariano Loste, agricultor y ganadero, con 37 años y certificado de estudios primarios, dio el sí en la iglesia del pueblo a María Angeles Pedreira, una auxiliar de clínica de 29 años, nacida en Galicia y residente en Madrid, soltera y madre de dos hijos: Iván, de siete años, y Javier, de casi cuatro. María Ángeles llevaba, según la tradición, algo azul, algo nuevo y algo prestado, junto a su. traje blanco de raso y encaje. Mariano llevaba su gran timidez, un traje azul oscuro con un micrófono inalámbrico que le colocó en la solapa un programa de televisión -aun así fue difícil oír claramente su decisión de unirse a la gallega- y la convicción de que a partir de ahora estarán mejor cuidados él, su padre, viudo, y su casa de cuatro plantas, pero que, desde luego, va a ir por la vida más derecho que una vela.

La historia de afectos, luchas contra la soledad y rentable publicidad en que se ha convertido en cuatro meses el valle oscense de Gistau, y sobre todo el pueblo de Plan, ha empezado a dar sus frutos. Aunque nadie se atrevía a ser tan optimista hace un mes, cuando se celebró la Fiesta de los Solteros, puede que para antes de fin de año se celebren una docena de bodas -la próxima está fijada para el 25 de mayo-, y ello ha hecho al párroco, mosén Jacinto Brallans, de 50 años, ponerse a desengrasar el ritual nupcial, que no utilizaba desde hace 20 meses.

Repartir el cepillo

No es ésta la única puesta al día que ha experimentado el mosén. Si en enero, cuando la película Caravana de mujeres hizo pensar a los solteros del valle en la posibilidad de ser Robert Taylor por un día y poner un anuncio en el periódico buscando chicas casaderas para repoblar el valle, ya dijo el cura que no descartaba la posibilidad de conseguirse un ama de llaves, ahora tiene, desde hace unos días, una casera de treinta y tantos años que le realiza las faenas domésticas. Y si vio a la gallega espabilada a la que ayer casó andar quejándose de la falta de aportación económica de algunos periodistas, a cambio de preguntarle retazos de su biografía, no tuvo el buen mosén empacho alguno en plantear a la Prensa la conveniencia de aportar óbolos de 1.000 o 2.000 pesetas a cambio de hacer fotos en la iglesia: la mitad del cepillo sería para los novios, decía, y el resto, para sufragar la restauración reciente del templo, de hermosa traza visigótico-rornánica.El valle de Gistau estaba ayer vestido de fiesta, olvidando por un momento la preocupación que tienen sus habitantes ante la intención, que achacan al Gobierno y a algunas empresas eléctricas, de hacer pasar por él una línea de alta tensión, que cruzaría a Francia, traería energía eléctrica francesa de origen nuclear, según un comunicado que han hecho los vecinos, y sería la de mayor capacidad de España, con sus 800.000 voltios en dos circuitos. Sus cables irían sostenidos por torres de más de 70 metros, lo que destrozaría bosques, pastos y paisajes.

El viernes, aprovechando la nutrida presencia de periodistas, representantes de los pueblos del valle y ecologistas convocaron una reunión para expresar sus temores y lanzar su llamada de socorro. Pero ayer participaron, vestidos de domingo, en el enlace de la gallega morena y dispuesta, de melena lacia y aspecto de ser de rompe y rasga, y el tímido y desgarbado Mariano Loste, que permaneció durante la ceremonia con los brazos caídos y su ispecto de bondad resignada -"si hay mañana tanto lío, no me caso", había amenazado el viernes, rodeado de periodistas.

Pasodoble nupcial

Todo el pueblo vio la llegada del padrino, el presidente de la Diputación de Huesca, Carlos García, ejerciendo de auténtica fuerza viva y colocando los pliegues del traje de la novia al sentarse ante el altar, y observó a la madrina, Carmen Loste, hermana del novio, dificultosamente situada bajo un conjunto de peineta y mantilla. Pero quizá ya no todo el mundo pudo sentir cómo Félix Mendelssohn se removía en su tumba al comprobar cuán inútiles habían sido sus esfuerzos para componer la marcha nupcial, impunemente sustituida ayer, cuando la novia llegaba al templo, por el castizo pasodoble Amparito Roca, inter pretado, con gran profusión de bombo, por la orquesta River-Sera, de un pueblo no muy lejano llamado Campo.Los asistentes siguieron la ceremonia subidos a veces en los bancos, en algún caso encaramados al altar lateral de San Blas, y escucharon al mosén hablar del feliz término de la idea que tuvieron los solteros ante "la soledad, la pérdida. de los apellidos y de las casas el desequilibrio de la existencia de más mujeres en las ciudades y más hombres en el canipo". El párroco se mostró tan partidario de todo lo que ha supuesto la idea de los tiones del valle para conocer mujeres que dijo que esa idea "puede suponer una solución al paro". Luego, hizo reflexionar a los contrayentes sobre la necesidad de permanencia en el amor con un símil del yugo, "que sirve para que los bueyes puedan tirar juntos del arado".

Para María Ángeles Pedreira, que tiene ya en Plan tanta fama de trabajadora como de indudablemente resuelta - "hay que saber llevar los pantalones", dice ella-, Mariano Loste no debe ser un yugo difícil. La noche antes de la boda ella explicaba a varios familiares en casa del novio, con su contextura recia y lengua de verbo rotundo, que entre los regalos le faltaban el vídeo y el equipo de música, "por si alguien quiere decírselo a la Prensa". Y allí, en la vieja cocina, propinó al contrayente un sonado repaso prenupcial porque éste se quejaba de la afluencia de periodistas, cuando él había tenido allí a una revista hasta las dos de la mañana "y encima les invitaste a cenar".

Economía doméstica

María Ángeles dio varias muestras de su enorme disposición para la economía doméstica y de la escasa proclividad que parece tener a compartir el timón de su nueva casa. Claro que Mariano Loste tenía ya una pista. Una noche se acercó a la cama de Iván, el hijo mayor de la novia, que estudia ya segundo curso de EGB en la escuela del pueblo, y le preguntó si quería que se casara con María Angeles. Cuenta el crío que él respondió: "Sí, pero con la condición de que siempre obedezcas a mi madre".Por eso Mariano no debe ser un yugo difícil. Al menos eso cabe deducir de lo que la novia dijo ayer a la salida de la iglesia a los solteros que van ya en Plan por el camino que lleva al altar: "Deseo a esas parejas que tengan la misma suerte que yo". Ni siquiera en ese momento Mariano Loste rompió su pertinaz silencio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 1985