La Comunidad Económica Europea y numerosos países latinoamericanos han expresado su oposición y pesar por el embargo decretado por Washington contra Nicaragua, anunciado por el presidente Ronald Reagan en la capital de Alemania Occidental el pasado día 1.
La noticia del embargo sorprendió a la Comision de la CEE. Si bien ésta no ha reaccionado oficialmente, fuentes comunitarias en Bruselas han mostrado su preocupación por lo que consideran una medida que pone en peligro todos los esfuerzos de paz en la región centroamericana.
Varios países latinoamericanos han condenado el embargo económico contra Managua. El presidente argentino, Raúl Alfonsín, criticó la decisión de la Casa Blanca. En México, la cancillería hizo público un comunicado en el que manifestaba que la coerción económica "no es compatible con los objetivos" del Grupo de Contadora.
En Guatemala, el jefe del Estado, general Óscar Mejía Victores, anunció que su país no se sumará al embargo. El canciller Fernando Andrade comentó favorablemente los intentos nicaraguenses por encontrar ayuda económica en los países del bloque socialista. Bolivia condenó oficialmente las medidas impuestas por el presidente Reagan contra Nicaragua y las calificó de violación de las normas del derecho internacional.
Puerto Rico apoyó, en cambio, la decisión de Washington como "una medida de presión para que Managua vuelva a la mesa de negociaciones". El presidente salvadoreño, José Napoleón Duarte, fue más cauto y señaló que "si la decisión de Estados Unidos es para bien de la democracia, yo deseo que tenga éxito".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 1985