El Partido Comunista de Marruecos, que cuenta con dos diputados en el Parlamento, propuso a los otros partidos que hoy constituyen la oposición la presentación de una moción de censura contra el Gobierno. La petición comunista, que se produce cinco días después de iniciarse en la Cámara el debate sobre el programa de gobierno presentado por el Gabinete designado el pasado día 10 de abril por el rey Hassan II, traduce una nueva situación legislativa en Marruecos que, aunque no tiene grandes posibilidades de influir en la práctica de la gestión diaria, sí puede ejercer una presión moral sobre la actividad del Ejecutivo.La oposición marroquí está ahora en condiciones de plantear mociones de censura, que para ser admitidas a trámite requieren el voto de sólo 77 diputados. Ello es posible desde que el partido Istiqlal, con 44 diputados, y los socialistas, con 39, decidieron permanecer fuera del nuevo Gobierno. Luego se unió a ellos el Movimiento Popular, con 47 diputados, que quedó fuera del Gabinete por decisión del rey Hassan II.
La condena del programa del Gobierno -expresada con toda claridad por los principales partidos de la oposición, socialista e Istiqlal, que no se resignan a admitir la política económica liberal propuesta por el nuevo Gabinete-, puede hacer que la moción de censura se convierta en una situación casi permanente.
La oposición ha anticipado ya, a través de sus respectivos órganos de Prensa, que se producirán nuevos aumentos de precios de los artículos de consumo básico y que se eliminarán las subvenciones estatales que aún subsisten para determinados artículos de primera necesidad. También ha dado cuenta de que se esperan importantes aumentos de precios en determinados servicios, igualmente esenciales, como consecuencia de la privatización de algunas empresas estatales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 1985