Sobre al acertado artículo titulado En defensa de las lenguas clásicas del 30 de abril en EL PAIS, y sobre el que se han vertido algunos desafortunados comentarios en su periódico, quisiéramos manifestar nuestro más firme apoyo al mismo, así como apuntar algunas breves consideraciones.Nos parece lamentable que algunos autodenominados intelectuales aporten su pequeño granito de arena para exterminar de nuestro sistema de enseñanza los pilares de nuestra propia lengua, organización social y estructura jurídica: el estudio y asimilación de la civilización grecorromana.
No sólo nos manifestamos en contra de tal desaparición, sino que creemos absolutamente insuficiente la formación lingüística grecolatina en las enseñanzas primarias, medias y aun en las disciplinas ajenas a la propia filología, de tal forma que resulta pobre el hecho de que un buen médico desconozca totalmente el griego o un botánico vea como bichos raros (rara insecta) a los estudiosos del latín. Por otra parte, toda nuestra tradición literaria,, que tiene como base a los aburridos Virgilio, Tibulo, Homero, Plauto, etcétera, quedaría sumamente empobrecida y reducida a cenizas sin el conocimiento previo de estos gigantes de las letras universales.
No hace falta atrincherarse en argumentos literarios para comprender la envergadura e influencia del mundo clásico en nuestros días. Porque, ¿qué sería de nuestra jurisprudencia sin la codificación de Justiniano, o del secular funcionamiento de algunas democracias en Europa sin Pericles o Solón, o de la misma religión católica sin Platón? No hace falta decir que probablemente el olvido y la no asimilación del pensamiento de tales personas y sus contemporáneos es lo que nos ha llevado a estancarnos en este país durante tantos siglos.-
Estudiantes de Filología.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de mayo de 1985