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EL TRATADO DE ROMA CUMPLE 30 AÑOS

Europa vuelve a hablar de la dimensión frustrada de su propia defensa

Seis países europeos en guerra tan sólo 12 años antes firmaban el 25 de marzo de 1957 en Roma el tratado del que nació la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, Holanda y la República Federal de Alemania ya habían creado en 1950 la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). Se trataba así de reactivar este proceso de construcción europea. Los padres fundadores fueron el francés Robert Schuman, el italiano Alcide de Gasperi, el alemán Konrad Adenauer y el belga Paul-Henry Spaak. Inspirados por el funcionalismo de un francés como Jean Monnet, intentaron así superar el trauma causado por las dos guerras mundiales y potenciar el crecimiento económico con la creación de un gran mercado europeo. Este planteamiento no fue tampoco ajeno al desarrollo de la guerra fría y la necesidad de fortalecer y potenciar las democracias de Europa occidental. La Comunidad Europea (CE) se amplió primero al Reino Unido, Irlanda y Dinamarca (1973), posteriormente a Grecia (1981) y finalmente a España y Portugal (1986). En estos 30 años, la CE ha superado diversos prejuicios nacionalistas; ha constituido un Parlamento por sufragio universal, un sistema monetario y una moneda común. La integración europea fue más fácil en época de crecimiento, pero los países comunitarios se aislaron a raíz de la crisis económica de 1973. El objetivo de una Europa política y de una organización común de defensa no se ha materializado.

"La defensa común es una condición sine qua non para el éxito final de Europa. Pero no es una condición previa", declaró en Londres, el pasado 15 de enero, el presidente francés, François Mitterrand. La defensa ha sido la dimensión enferma de la construcción europea. Pero en los últimos tiempos, el debate sobre una defensa europea se ha acrecentado.El proyecto de tratado para instaurar una Comunidad Europea de Defensa (CED) murió en el Parlamento francés el 30 de agosto de 1954, a manos de gaullistas y comunistas. La CED no pretendía crear una defensa auténticamente europea, sino un sistema de integración de ejércitos harto complicado, en estrecha vinculación con la OTAN y bajo mando norteamericano.

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El Tratado de Roma, que instauró la Comunidad Económica Europea, ignoró la cuestión de la defensa. El Acta Única Europea, complemento del Tratado de Roma, va un poco más allá en "los aspectos políticos y económicos", pero no en los militares, de la seguridad, dada la presencia de una Irlanda neutral en la CE.

La crisis de los euromisiles; las, críticas en EE UU sobre la falta de voluntad de los europeos de defenderse y de gastar lo necesario para ello; las dudas europeas sobre la garantía del paraguas nuclear norteamericano, y otros factores, como la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI), del presidente Ronald Reagan, hicieron rebrotar a principios de la actual década el debate sobre la defensa europea. Incluso el presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, sugiere ahora convocar una cumbre de los doce para discutir el tema de la defensa europea y contestar a las propuesta de Mijail Gorbachov.

Si los laboristas británicos quieren deshacerse del arma nuclear, sus conciudadanos los socialdemócratas han hablado de integrar la disuasión nuclear británica a la francesa. Incluso el actual jefe, conservador, de la diplomacia británica, sir Geoffrey Howe, habló la semana pasada de la necesidad de que los europeos se planteen su propia defensa.

La Unión Europea Occidental

En octubre de 1984, 30 años después de su creación, tuvo lugar la revitalización oficial de la Unión Europea Occidental (UEO), revitalización que aún debe materializarse. Esta organización es el único foro propiamente europeo en materia de defensa, y en ella participan los seis países fundadores de la CE más el Reino Unido. El ingreso de España en la UEO es también uno de los anhelos del Gobierno de Felipe González. En la pasada cumbre hispano-francesa se maduró el tema, y no sería de, extrañar que, de la mano de Francia, España se vea este año invitada a ingresar en esta organización.

Mitterrand, en 1984, propuso la creación de una Comunidad Europea del Espacio. En 1987 propone la creación de una "especie de defensa europea", comenzando por reuniones de ministros de Defensa, de Industria y de ambos juntos", para examinar la cooperación en materia armamentista. "Todo ello vinculado a la UEO, que, desde este punto de vista, será muy útil", añade Mitterrand. El presidente francés no considera sin embargo que los obstáculos en la construcción europea se deban a la falta de una Comunidad de Defensa, pues 1a Alianza Atlántica, por el momento, cumple ese papel".

El Grupo Europeo Independiente de Programas (GEIP), en el que participan todos los países europeos de la OTAN (con la excepción de Islandia, que no dispone de industria militar), y que en la actualidad preside España, encargó a un grupo de alto nivel, formado por personalidades independientes, un estudio sobre la colaboración armamentista, estudio titulado Hacia una Europa más fuerte, que fue presentado en enero en la reunión del GEIP en Madrid. El estudio recomienda la estructuración de un sistema europeo de planeamiento, investigación, producción y adquisición de armas, y sugiere que se cree un fondo financiero para costear programas de investigación y desarrollo sobre una base común.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de marzo de 1987