Las correcciones a los datos oficiales sobre la inflación recogidas en un informe del Banco de España han sembrado el desconcierto entre aquellos inversionistas que habían visto en la última subida de precios algo más que un movimiento especulativo. Ahora se espera con cierto temor la publicación de los datos correspondientes a marzo, al tiempo que el mercado empieza a sufrir las consecuencias de algunas salidas apresuradas y del mantenimiento de posiciones en valores concretos. La fuerza de las correcciones guarda una similitud total con la de los avances, dejando al descubierto el carácter especulativo de estos últimos. Sin embargo, la presión compradora continúa para algunos valores estratégicos y esto ha permitido que los índices generales no registren bajas considerables.La subida experimentada por los bonos del Estado en la última subasta ha venido a ser el dato que confirmaba lo precipitado de estos avances de las cotizaciones, aunque queda como factor a tener en cuenta el incremento registrado por la contratación, ya por encima de los 13.000 millones de pesetas efectivas en la sesión del lunes. Esto indica que hay un dinero dispuesto a permanecer en el mercado y que no va a dejar pasar ninguna oportunidad que se le presente.
En el sector bancario, grupo que ha contribuido a que los índices no reflejasen la situación del mercado, se dio uno de los avances más fuertes de la jornada, el de las acciones del Banco de Santander. Ha sido ésta su subida más fuerte del año y sitúa su contratación, además, en el nivel máximo para este ejercicio. El resto fueron bajas o repeticiones, con algún que otro avance de escasa relevancia. La materialización de beneficios en este sector ha reducido los saldos de los siete grandes en más de 200.000 títulos, lo que ha servido de alguna ayuda para el cierre.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de abril de 1987