La UGT anunció ayer que la venta de la empresa siderúrgica Nueva Montaña Quijano puede provocar un tercer foco de conflictividad en Cantabria, que se uniría a los provocados en Reinosa y al de la empresa FYESA.Ignacio Pérez, miembro de la ejecutiva de la UGT de Cantabria y del comité de empresa de Nueva Montaña Quijano, declaró que "no vamos a permitir que se nos venda o compre como si fuéramos productos perecederos, y estamos dispuestos a tomar las determinaciones necesarias" si no se clarifica el futuro del primer grupo industrial de la región.
Afirmó que las negociaciones para la venta de la compañía siderúrgica a la empresa Celsa existen y tienen todas las probabilidades de culminar en un acuerdo.
La desvinculación del Banco de Santander en este caso, afirmó Ignacio Pérez, se conocerá el próximo día 14, cuando en la junta de accionistas deNueva Montaña se dé a conocer quién se ha hecho cargo de la ampliación de capital, por valor de 5.600 millones de pesetas, anunciada por la empresa. Nueva Montaña registra en la actualidad unas deudas que se sitúan en tomo a los 23.000 millones de pesetas.
El grupo (Nueva Montaña, Aceriasa y Trefilerías) cuenta actualmente con una plantilla aproximada de 1.600 trabajadores, además de otros 4.000 empleos indirectos que generan las compañías.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 1987