El ex director de la Seguridad del Estado Julián Sancristábal, hombre de absoluta confianza del ministro del Interior, José Barrionuevo, ganó fama de duro en su gestión, aunque, como se ha podido verificar ahora, fue uno de los impulsores en abrir vías de diálogo con ETA dentro de la estrategia global frente al fenómeno terrorista.Tensiones internas en el seno del Ministerio del Interior provocaron que fuera relevado de su puesto. Sin embargo, goza del apoyo de altos cargos del Gobierno y del propio Barrionuevo, quien ha defendido pública y privadamente su "eficaz gestión" y "los éxitos antiterroristas" conseguidos ahora, pero iniciados bajo su mandato, como el descubrimiento de las finanzas de ETA en la fábrica de Sokoa o la pista que condujo a la desarticulación del comando Madrid.
Sancristóbal, nacido en Bilbao el 24 de noviembre de 1952, de profesión economista, ingresó en el PSOE en 1973. Formó parte de la dirección del PSOE en Euskadi y fue nombrado gobernador civil de Vizcaya tras la victoria socialista en las elecciones de 1982. Su gestión en Euskadi fue contestada por diversas organizaciones políticas, especialmente abertzales. Allí coordinó la actuación de los cuerpos de seguridad en Vizcaya, donde radicaba la dirección del Mando único para la Lucha Contraterrorista.
El 8 de febrero de 1984 fue nombrado director de la Seguridad del Estado. Uno de sus primeros objetivos era desarticular el sistema de finanzas de ETA, motor básico de cualquier organización terrorista, además de seguir con la presión policial y la colaboración internacional. Actualmente trabaja en la empresa privada.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 1987