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EUROPA Y SU FUTURO

Hacia la solución 'super cero'

"Estados Unidos ya ha tomado una decisión, pero los europeos no quieren darse cuenta". Ahí resume la situación un alto diplomático de la OTAN. La decisión estadounidense consiste, según esta versión, en aceptar la oferta soviética para eliminar de Europa tanto los mísiles de alcance intermedio (Pershing 2, misiles de crucero y SS-20, es decir, los euromisiles), como los cohetes de más corto alcance (300 a 1.000 kilómetros). Washington ha puesto a Europa en aprietos. Los aliados europeos de Estados Unidos se quejaban de no haber sido consultados antes de la cumbre de Reikiavik.

Ahora la Administración de Reagan les ha pedido que sean ellos los que decidan sobre algo que les atañe directamente. Pero esta Administración, que, según las citadas fuentes, ya ha tomado la decisión, no parece dispuesta a aceptar que los europeos retrasen, por su indecisión, un acuerdo. Washington tiene prisa. Y, según algunas fuentes de la OTAN, querría una decisión en los próximos días.

Gobiernos divididos

En la Alianza ya no se puede hablar de la actitud de los países ante la cuestión. Son los propios Gobiernos los que están divididos, y muy principalmente el que es clave en todo este debate, el Gobierno de la República Federal de Alemania (RFA).

En general, mientras que los titulares de Asuntos Exteriores están a favor de la opción super cero -que cubriría la eliminación de los dos tipos de cohetes mencionados-, los departamentos de Defensa y los militares están más bien en contra de suprimir, además de los euromisiles, todos los cohetes de corto alcance.

En el fondo, ante el fenómeno Gorbachov se está produciendo una extraña situación. En la Europa del Este, las gentes vuelven a tener esperanzas de cambio, y los dirigentes se aferran al pasado.

En la Europa atlántica las encuestas muestran que el acuerdo sobre misiles nucleares goza de un amplísimo apoyo popular, y son los Gobiernos los que dudan y tienen reticencias.

Los Gobiernos europeos, que en los casi 40 años de existencia de la Alianza Atlántica han mostrado un elevado grado de conservadurismo en sus relaciones con la OTAN, tienen miedo al cambio y a lo desconocido. Y no hay duda de que la opción super cero implicaría cambios importantes para la Alianza Atlántica, especialmente en lo que se refiere a la materialización de su doctrina militar de la respuesta flexible.

En este sentido, desde un punto de vista estrictamente militar, los militares de la OTAN pueden tener razón al criticar esta opción. Pero no se puede verdaderamente debatir la esencia de lo militar sino desde la visión política, que es su metalenguaje.

Con los euromisiles o, para ser más exactos, con los Pershing 2, los militares de la OTAN han logrado algo que no tenía precedentes, salvo en los casos nacionales del Reino Unido y de Francia: un cohete con cabeza nuclear que puede alcanzar el territorio de la Unión Soviética desde Europa. Es un juguete del que no quieren desprenderse.

Pershing 1A

No deja de ser ilustrativo el caso de los 72 Pershing IA, de corto alcance, que se encuentran en la República Federal de Alemania. El cohete es propiedad de la RFA y la cabeza nuclear está en mínos de Estados Unidos, según el sistema de la doble llave. En caso de crisis, y tras la decisión de las autorídades de ambos países, las cabezas se montarían sobre los cohetes. Y en ese momento sería el Gobierno de Bonn, o un comandante alemán, quien controlaría el gatillo nuclear. Razón por la cual en 1977-1979, el entonces canciller de la RFA, Helmut Schmidt, rechazó el sistema de la doble llave para los euromisiles. No quería que fuese Bonn quien, en caso de crisis, pudiege tener el dedo puesto sobre el gatillo de un cohete que alcanzase la Unión Soviética.

El ministro de Asuntos Exteriores de la RFA, Hana Dietrich Genscher, partidario de la opción super cero, se ha reído a carcajadas cada vez que en las discusiones en el seno de la Alianza Atlántica se dice que esta opción abre la vía a una guerra nuclear limitada, por parte de los soviéticos, en Europa, según señalan medios de la OTAN.

Genscher según esta Versión, no cree en esta posibilidad, sino en que todo depende de la garantía estratégica norteamericana. Tras todo el debate que hay en Europa en estos momentos se esconden los interrogantes fundamentales sobre la relación entre, Estados Unidos y Europa occidental.

El despliegue de los euromisiles rompió el consenso sobre materia de defensa en diversos países de la OTAN. Quizá su retirada sirva para restablecerlo. Pero para ello se necesitarán años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 1987