Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El SIDA, los políticos y el tercer mundo

"Me parece totalmente correcta la preocupación de la opinión pública por la propagación del SIDA, que podemos calificar ya con toda propiedad como la epidemia característica del siglo XX" afirma Massimo Livi-Bacci. En su opinión el síndrome de inmunodeficiencia adquirida cumple las condiciones clásicas dé toda epidemia. Livi-Bacci cree ver en la propagación del SIDA y en el consiguiente alarmismo social "un gran paralelismo con la proliferación de la sífilis en Europa en el siglo XVI". Para Livi-Bacci problemas como la expansión del SIDA tendrían que afrontarse en "políticas de población que en Italia, y me parece que tampoco en España, aún no existen como tales, como lo demuestra la inexistencia en ambos países de un gran instituto nacional que estudie las consecuencias políticas y sociales figadas a la evolución de la población". "Es muy grave, porque, por ejemplo, en Italia no existe ni siquiera coordinación entre los diferentes ministerios", explica Livi-Bacci, "a pesar de que la Democracia Cristiana y otros partidos hacen grandes cantos a la familia". Para este demógrafo tan sólo Francia y la RDA se preocupan por tener una política de población clara, "ya que este tema no suele preocupar a los políticos, ya sean de izquierdas o derechas, que sólo se interesan por temas inmediatos".

Para Livi-Bacci ya no es posible hablar del "peligro" de la explosión demográfica en el Tercer Mundo, "porque desde la conferencia mundial de México, en 1984, existe un consenso básico entre todos los países, sobre la necesidad de controlar y reducir la fecundidad y el crecimiento; a pesar de las dificultades concretas, como por ejemplo en China, donde las autoridades tienen ahora problemas para mantener de manera rígida el principio del hijo único por familia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 1987