La Organización Mundial de la Salud (OMS) inició ayer en Ginebra su cuadragésima asamblea mundial con la presencia de 1.200 representantes de 166 países, 84 de ellos ministros, entre ellos, el de España, Julián García Vargas. En la asamblea se estudiará la crisis presupuestaria de este organismo internacional y la situación creada por el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) en el mundo.El máximo órgano de la (OMS) deberá pronunciarse por la continuación de los programas emprendidos en todo el mundo y cuya actividad requiere un aumento del 10% de las contribuciones.
La delegación española está además integrada por el subsecretario del Ministerio de Salud y Consumo, Carlos Hernández Gil; el director general de Planificación, Juan José Artells; el jefe del gabinete, José Luis Fernández Noriega, y el subdirector de relaciones internacionales, Alberto Infante. En los próximos días -la asamblea durará dos semanas- tiene prevista su llegada el director del Insalud, José Simón. García Vargas, que ayer se reunió con numerosos ministros de Salud de América Latina, firmará hoy el Plan de actuaciones conjuntas del ministerio español con la Organización Panamericana de Salud (OPS) para 1987, por el que España se compromete a colaborar con dos millones de dólares (300 millones de pesetas) a la formación de personal sanitario.
Presupuesto fantasma
El director de la OMS, Halfdan Mahier, destacó la necesidad de un cambio radical en un presupuesto fantasma, pues el 27% de las contribuciones gubernamentales anunciadas durante la asamblea del pasado año todavía no han sido entregadas a la organización". Mahler adoptó medidas de urgencia para reducir el 6% del presupuesto ordinario (35 millones de dólares) para el desarrollo de los programas durante este año, mientras que, de continuar la actual situación, se espera un incremento de la reducción de 50 millones de dólares.En esta situación de crisis, financiera, la OMS se vio forzada por el desarrollo del SIDA en el mundo a lanzar en febrero su programa especial de lucha contra la enfermedad, con un presupuesto de 34 millones de dólares, al que los Gobiernos pueden contribuir en forma separada del ordinario.
Mahler y el director del programa, Jonathan Mann, informarán a los delegados de los últimos datos y estadísticas disponibles y que sitúan el número de casos registrados en 46.628, con un 50% de fallecidos, pero con unas expectativas no muy alentadoras para la próxima década.
La asamblea deberá también pronunciarse sobre la coordinación de la OMS en la lucha contra la enfermedad y fortalecer su papel para evitar la duplicidad que puede suponer el que cada vez más organizaciones no gubernamentales promueven programas de ayuda bilaterales a países afectados y carentes de medios.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 1987