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Tribuna:

Cenizas

Una mañana azul del siglo XIII, en Florencia, una niña de ocho años llamada Beatriz estaba jugando en la plaza de la Señoría. Eso ocurrió exactamente en 1274, y la ciudad, sin duda, olía a estiércol de caballería o a heno de primavera. Un zagal anónimo, casi de su misma edad, la descubrió por primera vez allí, y su visión fue sólo una ráfaga que luego se le perdió en la memoria. Nueve años después aquel niño se había convertido en un Dante juvenil y ella era ya una doncella de trenzas doradas. Ambos se ignoraban, pero el azar entonces hizo que se cruzaran de nuevo también de forma fugaz en una calzada cuyo perfume o hedor no nos consta. Beatriz iba acompañada o vigilada por su dueña, camino del primitivo templo de Santa María Novella, para asistir a los oficios de Pascua. Dante acababa de regresar de Bolonia, donde estudiaba Humanidades. Entre ellos se produjo un relámpago de amor imposible, y durante siete años, hasta la muerte prematura de la ninfa esquiva, éste se alimentó únicamente de miradas, mensajes secretos, reflejos de belleza, deseos inasequibles y confidencias de amigos interpuestos. Nunca llegaron a hablarse. Qué tormento tan dulce. Beatriz Portinari se casó con otro y Dante comenzó a hilar su sueño amoroso para convertirlo en la más excelsa obra de arte.Si Dante hubiera poseído a la señorita Portinari, hoy no existiría la Vita nuova ni La divina comedia. ¿Se imaginan a Romeo y Julieta sin problemas de familia, casados y en babuchas, viendo la televisión? Ningún experimentado amante en la práctica se ha enterado jamás de lo que es el amor verdadero. Éste siempre nace de la frustración. Germina en la ansiedad desconocida o en la nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue. Anhelos o cenizas que el tiempo devora. Así ha sucedido recientemente. Algunas cenizas enamoradas de Dante permanecían aún guardadas en sobres amarillos en la Biblioteca Nacional de Florencia. Han desaparecido. Alguien se las ha llevado. Me parece muy bien, ya que, de este modo, el destino del amor, por fin, se ha cumplido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 1987