El borrador de la declaración económica final que realizarán los jefes de Estado o de Gobierno de las siete naciones más industrializadas de Occidente, que se reunirán en Toronto (Canadá) a partir del próximo día 19, califica de "buena" la situación en el área y reafirma el compromiso de los siete de mantener el grado de coordinación de sus políticas económicas y monetarias para evitar un nuevo crash bursátil como el de octubre pasado, dado que "los mercados continúan mostrando síntomas de fragilidad". La declaración sostiene que la inflación está bajo control, aunque existen riesgos de tensiones inflacionistas en algunos países, y admite que la tasa de desempleo es todavía alta en Europa.
El texto del borrador, que ha sido elaborado por un grupo de funcionarios de los ministerios de Finanzas o de Economía de las siete naciones (Estados Unidos, Japón, República Federal de Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá), ha sido enviado a los respectivos países para que reciba las correcciones y sugerencias oportunas. Es, por tanto, un texto inicial, aunque fuentes comunitarias estiman que no experimentará grandes cambios, especialmente en su tono.Como es habitual en este tipo de declaraciones -y más en ésta, al encontrarse uno de los siete, Estados Unidos, en período electoral-, la filosofía es marcadamente optimista y aatocomplaciente, muy en la línea de los dos comunicados finales producidos tras la última reunión del grupo de los siete, celebrada en Washington el mes de abril pasado con ocasión de la asamblea de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI), y por la reunión ministerial que este mes ha mantenido en París la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
El borrador consta de 45 puntos, distribuidos en 12 cuartillas. Contiene, como novedad sobre la realizada el pasado aflo en Venecia, un detallado análisis del crash bursátil del pasado 19 de octubre de 1987, que concluye con una medida de advertencia: "El riesgo de nuevas turbulencias en los próximos meses no es excluible [ya que] la situación de los mercados permanece frágil". A este respecto, la declaración reitera el compromiso de los siete países de corregir sus desequilibrios externos, a los que considera como la causa. fundamental de la incertidumbre que existe actualmente en los mercados financieros.
Expansión sexto año
Dice la declaración: "Los países de la cumbre se encuentran en su sexto año de expansión. En el pasado año, el crecimiento de la producción ha sido, como media, más fuerte de lo previsto. La tasa de desempleo ha permanecido muy similar en Norteamérica y en el Reino Unido, pero el nivel de empleo es todavía bajo en muchos países, especialmente en Europa. (...) La inflación se ha reducido, pero algunos países muestran preocupación por el resurgimiento de las tensiones inflacionistas. (...) Se han realizado progresos en la corrección de los desequilibrios externos: la balanza comercial entre los tres principales países se ajusta hacia posiciones más tolerables, aunque la de cuenta corriente señala déficit y superávit todavía amplios".
No se espera que la cumbre proponga alguna estrategia sobre la ya anticipada -corrección de desequilibrios externos manteniendo un crecimiento no inflacionista" por los siete ministros de Finanzas en su reunión de abril en Washington. A este respecto, añade la declaración: "Para hacer frente a la situación, los Gobiernos deben atenerse a la estrategia de coordinación en los esfuerzos para reducir el consumo en los países con grandes déficit externos, y estimularla demanda interna en los países con grandes superávit exteriores". En términos más claros, Estados Unidos debe contener su consumo y la RFA y Japón propiciar un mayor crecimiento, en la línea del anticipado por el Gobierno de Tokio hace unos días propiciando un crecimiento del 3,5%.
Otro dato que será devorado por los mercados es la referencia al dólar en este documento inicial. Señala que una caída adicional de la divisa norteamericana sería "contraproducente", e incita a los países miembros a adoptar reformas estructurales en los mercados financieros que eviten tensiones y la incertidumbre existente. Por último, culmina con las clásicas recomendaciones sobre liberalización del comercio mundial (en la línea con los principios de la nueva ronda de Uruguay), del sector del transporte y del industrial. Como es habitual, reafirma la actual estrategia frente al problema de la deuda exterior; es decir, nada de condonación global y aceptación de aquellas soluciones que el propio mercado acepte.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 1988