Un grupo numeroso de madrileños de todas las edades acudió ayer a la Casa de Campo para efectuar una limpieza de la zona para conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente. Posteriormente, se llevó a cabo una plantación de encinas y una suelta de ardillas.Las Naciones Unidas organizan cada año un Día Mundial del Medio Ambiente que cada vez se centra en un problema concreto. El de 1988 está dedicado a la conservación de las selvas tropicales de todo el mundo, que pese a que producen la mayor parte del oxígeno necesario en el planeta, están hoy amenazadas por una explotación económica intensiva e indiscriminada.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 1988