Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
REVISTA DE PRENSA

Bicentenario

París,

La Revolución está averiada. Y Jean-Noël Jenneney, el nuevo presidente de la Misión para el bicentenario -obra maestra de las conmemoraciones de 1789- hereda un dossier vacío, pero que pesa mucho, cargado como está de los recuerdos, pasiones y de las segundas intenciones de todo un pueblo. A seis meses del 200º aniversario de la Revolución, la gran celebración del acto fundador de la República soñada por François Mitterrand corre el riesgo de no ser más que pólvora mojada. Se estropeó el fuego de artificio. Mientras que al otro lado del Atlántico, el centenario de la Estatua de la Libertad, pequeña página de la Historia en comparación con la Revolución de los derechos del hombre, se ha preparado durante cuatro años bajo la varita mágica del presidente y director general de Chrysler, Lee lacocca, entre nosotros no hay nada preparado. Hay que decir que los medios de la Misión para el bicentenario son limitados: apenas 18 millones de francos. El centenario de la Estatua de la Libertad, en 1986, recolectó, únicamente por parte de fuentes privadas 1.800 millones de francos. Y España, que festejará en 1992 el 500º aniversario del descubrimiento de América ha desplegado un presupuesto de 50.000 millones de francos... "Las ideas de libertad, igualdad, fraternidad y la declaración de los derechos del hombre siguen estando de actualidad. Es bueno que se recuerde este universalismo", explica malicioso Jen-Noël Jeanneney.5 de junio

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 1988