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Descubrimiento de Axel Corti

Terminado el ciclo de los lunes sobre François Truffaut -que, si no fue exhaustivo, sí por lo menos resultó un excelente complemento al programado hace un par de años-, empieza uno nuevo dedicado a Axel Corti.Corti, aunque nacido en París, en 1933, ha realizado en Austria la mayor parte, de sus actividades. Siendo todavía estudiante trabajó como locutor y periodista en la radiodifusión austriaca. También ha realizado puestas en escena teatrales en diversas capitales europeas, y su actividad en el cine, comenzada en 1960, lo ha convertido en una de las figuras más señeras de la cinematograflia austriaca, de la que por aquí, si descontamos todas las Sissi que por este mundo han sido, no conocemos nada, o prácticamente nada.

El ciclo será un miniciclo. Sólo tres películas, y las tres formando una trilogía, llamada La trilogía de Viena y compuesta por Dios ya no cree en nosotros, Santa Fe y Bienvenidos a Viena, que pretende narrarnos, y de hecho nos narra, la historia de la capital a través de estos últimos, ajetreados y decisivos 50 años.

Vamos, que Axel Corti levanta un mastodóntico edificio histórico que mediante la ficción, el melodrama, ha de representar en su contexto lo que representara en los suyos el Novecento, de Bertoluci, o La abeja milenaria, de Jakubisko.

La primera en la frente, la de esta noche, Dios ya no cree en nosotros, nos sumerge en la Austria de 1938 y el terror del genocidio nazi a través de un muchacho judío que intenta huir de él. Axel Corti nos presenta un documento descamado, sin concesiones y muy duro, pero su tono no es en absoluto panfletario ni sacude al personal con efectismos gratuitos. Es de lo mejor del cine austriaco del momento, y prestarle un poco de atención no habrá de irnos mal.

Dios ya no cree en nosotros se emite por TVE-2 a las 21.20.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 1988

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