J. C. S. Un dilema se le presenta al médico cuando se ve obligado a denunciar ante el Juez los malos tratos, tal y como prescribe la Ley. El médico se encuentra sometido a posibles presiones y agresiones por parte de los padres para que no descubra los malos tratos. "En la práctica, en más de la mitad de los casos denunciados se ha comprobado que se vuelven a producir agresiones a los hijos", informa el doctor Blas Taracena.
"Si las lesiones son graves y existe seguridad en el diagnóstico de malos tratos se comunican siempre al Juez; pero si no es así: ¿Cómo ayudar mejor a los maltratados?", se pregunta Taracena, quien considera que el Tribunal Tutelar de menores no está correctamente coordinado con los médicos.
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"El padre que pega a sus hijos denota una psicología que corresponde a quien ha fracasado en la vida" indica el pediatra, quien relata que muchas veces ha asistido a niños torturados, y menciona el caso de una niña que presentaba el intestino roto por ocho partes.
La separación de los menores de sus padres acarrea perjuicios para los niños, que se ven privados de una familia, aunque se trate de una "mala familia". El doctor Taracena postula conceder de nuevo la tutela a los padres maltratantes, asistidos de visitadoras sociales "hábiles", con objeto de restablecer la familia: "Es mejor buscar soluciones asistenciales antes que judiciales".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 1988