Alrededor de un centenar de personas, miembros en su mayoría de las Comunidades Cristianas de Granada, se concentró a las puertas de la catedral para protestar por el traslado de los profesores de teología José María Castillo y Juan Antonio Estrada y exigir el respeto a los derechos humanos en la Iglesia. La protesta coincidía con la toma de posesión del nuevo arzobispo coadjutor, Fernando Sebastián.
La toma de posesión de Sebastián se celebró en el transcurso de una misa concelebrada en la que participaron el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ángel Suquía, el nuncio del Vaticano en España y los obispos andaluces.La función religiosa comenzó a las doce del mediodía y concluyó a las 14.30. El arzobispo coadjutor intervino al final de la ceremonia y se refirió al "desconcierto" existente entre sectores cristianos, unos apoyando posturas regresivas y otros "que huyen hacia adelante". Sebastián hizo una llamada para "no invadir los espacios temporales de la sociedad", una sociedad "paganizada que impide un verdadero compromiso cristiano".
Antes de iniciarse la función, alrededor de un centenar de personas se concentró junto a la puerta de acceso de la catedral y enarboló pancartas a favor de la continuidad en Granada de Castillo y Estrada, y el respeto de los derechos humanos. A los miembros de las comunidades cristianas se unieron la Coordinadora Pacifista y algunos particulares. El grupo permaneció en silencio pese a algunas recriminaciones, como la de un sacerdote que les comparó a "Hitler y los nazis".
"Hemos aprovechado la presencia de la jerarquía eclesiástica para hacer oir nuestra voz discordante. En la iglesia hay un afán por erradicar cualquier postura crítica", manifestó un portavoz de los concentrados.
"En la sociedad civil se usan métodos más humanos que en la sociedad confesional", agregó, en referencia a la expulsión de los dos teólogos. Encarnación Olmedo, de las Comunidades Cristianas, calificó a los dos profesores como "personas muy populares, gente con pensamiento abierto que ha ayudado a olvidar muclias cosas".
Representantes de las Comunidades Cristianas fueron recibielos el miércoles por el arzobispo el Granada, José Méndez, quien les manifestó que la destitución de los teólogos era "un asunto interno de la Compañía de Jesús", orden a la que pertenecen". Asimismo les indicó que si se manifestaban se rompían las conversaciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 1988