Por EL PAÍS del pasado día 27 de diciembre de 1988 he conocido el asesinato del dirigente ecologista brasileño Francisco Mendes. Sus asesinos han cumplido sus amenazas y han acabado así con una vida dedicada a la defensa de los bosques amazónicos , víctimas de la salvaje deforestacíón que sufren por parte de los terratenientes que están transformando en terrenos para pastos grandes extensiones de la Amazonia con la única finalidad de servir de alimento al ganado destinado a proporcionar carne barata a las multinacionales americanas de la hamburguesa.Sirva este escrito de condena al capitalismo depredador de la naturaleza, cuyo fin último es la expoliación total de los recursos naturales al precio que sea, incluido el asesinato de quienes sólo tienen su propia voz para denunciar la progresiva destrucción del medio ambiente.
Esta muerte no puede quedar una vez más impune. La justicia y autoridades brasileñas deben encontrar y condenar a los autores de tan infame y cobarde crimen. Pero mantengamos en nuestro recuerdo el ejemplo de un ecologista que luchó hasta el fin intentando vencer el cáncer que invade el pulmón verde de nuestro planeta Tierra. Por último, debemos tener presente que cada vez que entremos en una hamburguesería de una cadena multinacional estaremos colaborando a pagar el asesinato de Francisco Mendes.- Pedro Martínez Parra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de enero de 1989