Un minusválido del sevillano barrio de la Macarena debió ejercer su deecho al voto en la calle debido a que el colegio electoral al que pertenecía carecía de una rampa de acceso. El presidente de la mesa, acompañado por los interventores, salió a la calle para tomar los datos del votante y recoger el sobre con su voto. El minusválido manifestó su desagrado por no haber podido votar personalmente, al no haber previsto las autoridades estos casos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 1990