Una mesa electoral de la capital malagueña estuvo presidida durante las primeras horas por un sordomudo, quien hizo que su esposa le acompañara en sus menesteres, para que actuara como intérprete. Durante el tiempo que estuvo como presidente de mesa electoral, el sordomudo ejerció sus funciones perfectamente y todo se desarrolló con normalidad. Sin embargo, el delegado de Gobernación, José Manuel López, creyó conveniente que cambiara su puesto con un vocal. El sordomudo ejerció de vocal acompañado de su esposa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 1990