El primer ministro federal de Canadá, el conservador Brian Mulroney, afirmó ayer que él y su Gobierno se mantendrán en sus cargos, a pesar de la grave crisis constitucional provocada por el fracaso en la ratificación del acuerdo de 1987 que otorgaba un estatuto especial a la provincia francófona de Quebec.Dos de las 10 provincias canadienses, Manitoba y Terranova, no aprobaron dicha ratificación, lo que puede llevar a Quebec al camino del separatismo. Mulroney exhortó a sus conciudadanos a mantener la unidad de Canadá y a "cicatrizar las heridas".
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 1990