La muerte del magnate británico Robert Maxwell, el pasado martes, cuando se dirigía en su yate de Gran Canaria a Tenerife, se debió a "causas naturales", según el dictamen provisional de los forenses que ayer practicaron la autopsia al cadáver del editor. "El dictamen apunta a una muerte natural antes de que Maxwell cayera al mar. No parece que haya sido una muerte por ahogamiento. La causa del fallecimiento se investigará exhaustivamente, pero parece que ha sido debida a problemas cardiovasculares según declaró ayer el juez de Telde (Gran Canaria), Luis Gutiérrez San Juan, tras ser informado por el forense Carlos López de Lamela, director del Instituto Anatómico Forense de Las Palmas, donde fue realizada la autopsia. Los rasguños que aparecen en el cadáver pueden deberse a los movimientos causados por el izado con cuerdas cuando fue hallado.Páginas 23 a 25
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de noviembre de 1991