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Los refugiados en Líbano apoyan el boicoteo de la OLP

Sin voz en la conferencia de Moscú, millares de refugiados palestinos en Líbano salieron a las calles para exigir a gritos el boicoteo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) a las conversaciones multilaterales inauguradas ayer en la capital rusa. Las manifestaciones en los campos de refugiados fueron una vívida expresión de la impaciencia palestina frente al proceso de paz y una forma de presionar sobre la OLP para que ordene el inmediato retorno de la delegación presidida por Faisal al Huseini.Jamil al Hasan estaba ayer entre los millares de refugiados, que se sienten cada día más defraudados por las promesas norteamericanas. Fusil al hombro, los brazos en alto con una pancarta en que se leía "No más concesiones", desfiló por las calles del campo de Burj al Barajneh coreando consignas nacionalistas. Al Hasan era el retrato de la frustración palestina. "¡Nos están negando el derecho a pedir justicia!", gritaba.

La exclusión de la delegación palestina de las conversaciones multilaterales fue una afrenta de efecto inmediato.

Mientras en Moscú los patrocinadores del proceso de paz hablaban ayer de cooperación entre árabes e israelíes y el secretario del Departamento de Estado norteamericano, James Baker, proponía incluso un "plan de protección ecológica" para el golfo de Aqaba, en las calles de todos los campos de refugiados en Líbano lo que había era indignación.

Para los palestinos, lo de Moscú no fue sino una nueva maniobra americano-Israelí para impedir que declararan sus aspiraciones nacionalistas. El discurso que Huseini debía pronunciar ayer era una reafirmación de los derechos palestinos a gobernarse a sí mismos en un Estado propio.

"Permanecemos íntegros como nación palestina. Aquí reafirmamos esa integridad y estamos decididos a ejercerla como nación", rezaba el discurso no pronunciado y cuyo texto fue distribuido a la prensa en Moscú. Era, a todas luces, unadeclaración que ni Estados Unidos ni Israel estaban dispuestos a escuchar en la sala.

Para Israel y Washington, la reunión de Moscú debe ceñirse a una agenda concreta -desarme, agua, cooperación y cuestiones ambientales- que no contempla los aspectos de fondo del viejo conflicto árabe-israelí: Jerusalén, ocupación ¡legal de territorios, autonomía palestina y refugiados.

La sensación de que Israel se salió otra vez con la suya cubría ayer un vasto sector popular del espectro árabe. A pesar de] boicoteo sirio-libanés, los israelíes han conseguido sentarse en Moscú con Jordanos y saudíes tras cerrar la puerta en las narices de los palestinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de enero de 1992