El moribundo Estudiantes europeo mantiene sus constantes vitales. Pero sus días parecen contados. Lo importante era ganar, y al final poco importó que el basket-average fuese negativo el milagro no es posible.Miguel Ángel Martín, entrenador estudiantil, alternó la defensa. zonal con los marcajes al hombre. Frenó a Berry, pero dejó en libertad a Paspalj, y le dio la posibilidad de decidir el partido. Los últimos cinco minutos, enloquecidos, Pudieron haber dado un giro desagradable al proceso de recuperación del Estudiantes. Afortunadamente la tensión defensiva de sus jugadores fue suficiente como para defender una diferencia máxima de 12 puntos. Estudiantes ganó, pero nunca convenció.
Desde el primer minuto de juego Orenga aburrió al irrecuperable Walter Berry. Paspalj y Tomic cargaron con toda la responsabilidad, pero no fue suficiente. Estudiantes realizó un juego sin lentejuelas, sobrio en fondo y forma, y confió en la superioridad de sus hombres interiores.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de enero de 1993