Los kurdos de Irak manifestaron ayer su alegría por el ataque estadounidense contra el régimen de Sadam Husein disparando al aire en las calles de Arbil (Kurdistán iraquí) después del sobrevuelo nocturno de la localidad por aviones no identificados y una vez que hubo trascendido la operación de represalia aliada motivada por el desafío de Bagdad a las resoluciones de Naciones Unidas. A cambio, no hubo ningún comentario oficial de los dirigentes kurdos sobre la incursión de los aviones occidentales.Un estado de máxima alerta fue declarado en el norte por temor a una reacción de venganza del Gobierno de Sadam Husein contra los kurdos que controlan el norte del país, a pesar de que esa zona está bajo protección aérea aliada con el patrocinio de la ONU.
MÁS INFORMACIÓN
- Sadam proclama otra 'guerra santa' y ordena derribar los aviones enemigos
- Una cascada de acuerdos y declaraciones inatendidas
- Una carrera de transgresiones y advertencias
- Israel no teme nuevos ataques desde Irak con misiles Scud
- Francia asegura que la acción no implica reanudar la guerra
- John Major: "No hemos actuado con ligereza"
- Clinton respalda la decisión
- Kuwait quería una acción "contundente"
Arbil, capital del Kurdistán iraquí, está a tan sólo unos 20 kilómetros al norte del paralelo 36, que señala el comienzo de la zona de exclusión aérea para proteger a los kurdos, y a medio centenar de Mosul, en cuyas inmediaciones el Ejército iraquí ha desplegado misiles antiaéreos, en un acción de desafío a Washington.
Una hora después del paso de los aviones, cuando se calcula que se estaba produciendo el bombardeo sobre los objetivos en el sur del país, hubo interferencias entre las unidades de los peshmergas (combatientes kurdos).
La televisión kurda, que emite en las principlaes ciudades del Kurdistán, apeló a todos los peshmergas de permiso a "volver con urgencia a las unidades".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de enero de 1993