Su periódico ha publicado que un informe del Consejo de Ministros de la Comunidad Europea revela que en la guerra de Bosnia las fuerzas serbias han violado al menos a 20.000 mujeres musulmanas. La atrocidad del hecho, y de la cifra, resulta mayor porque no se trata de una simple muestra de salvajismo, sino de una táctica, planeada fríamente y desarrollada de forma sistemática, para desmoralizar a la población musulmana dentro de la política de limpieza étnica.Las víctimas de esas violaciones han sido en ocasiones asesinadas o han muerto a causa de la agresión, cosa frecuente cuando se trataba de niñas. Pero en otras ocasiones son mantenidas en cautividad, sometidas a múltiples violaciones, hasta que dan a luz hijos de sus verdugos. Se trata de destruir totalmente a estas mujeres, y a través de ellas a sus familias, de asegurar que no puedan recuperarse nunca de esta tortura y de esta completa humillación.
Es difícil imaginar una combinación más odiosa y cruel de violencia étnica y religiosa, de barbarie sistemáticamente impulsada y de brutalidad contra las mujeres. Se trata de un verdadero crimen contra la humanidad y a la vez de una muestra particularmente repulsiva de violencia contra las mujeres.
Como mujeres, estamos contra la violencia de la guerra que desangra Bosnia-Herzegovina, y contra el nacionalismo agresivo que la impulsa. Pero dentro de la denuncia global de la muerte de inocentes y de los inhumanos sufrimientos que se le está causando a todo un pueblo, los crímenes contra las mujeres y las niñas de Bosnia y la utilización de la agresión sexual y la violación como una supuesta arma bélica ejemplifican el horror y el salvajismo a los que se ha llegado en el conflicto yugoslavo.
Las mujeres españolas queremos expresar nuestra denuncia en relación con estos hechos y nuestra impotente solidaridad con las víctimas de esta cruel guerra; en este sentido, exigimos a las instancias internacionales, Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la Comunidad Europea y pueblos y Gobiernos con capacidad de intervención en el conflicto, que pongan fin, con todos los medios a su alcance, a la vergüenza, el horror y los enormes sufrimientos que se están infligiendo en Bosnia a la población civil en general y a las mujeres en particular.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de enero de 1993