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Una profesión única en Europa

La profesión de corredor de comercio sólo existe en España, donde arranca allá por el siglo XIII. En los demás países europeos, su labor la realizan los notarios, que están especializados en distintas ramas civiles y mercantiles. Los corredores intervienen sólo en operaciones mercantiles. Su. firma da fuerza ejecutiva a los créditos, cheques y otras operaciones mercantiles, aunque existen documentos, como las letras de cambio, que tienen fuerza ejecutiva por sí mismas sin la firma de un corredor.La fuerza ejecutiva de un documento significa que se agilizan los trámites en caso de conflicto judicial por impago o incumplimiento de un contrato. Si hay conflicto, los tribunales dan por válidos los documentos donde ha puesto su firma un fedatario público, bien sea corredor o notario, e inician el proceso judicial directamente sin realizar comprobaciones preliminares. Las entidades financieras acostumbran trasladar el coste del corredor o del notario al cliente y se aseguran esta agilidad.

Los notarios dependen del Ministerio de Justicia y se dedican básicamente a intervenir en contratos de tipo civil, por ejemplo, la compra de un piso. Los corredores dependen de Economía y firman habitualmente créditos y avales. Las tarifas de ambos las aprueba la Administración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de febrero de 1993