Las autoridades checas han recomendado a las mujeres embarazadas, a los niños y a las personas enfermas de varias ciudades del norte del país que no salgan de sus casas por el peligro que representa el alto nivel de contaminación atmosférica, unas 15 veces superior al tolerable.
Desde hace tres días reina una especie de estado de excepción en las ciudades de Usti nad Labem, Mosat y Teplice, en cuyo centro urbano se ha prohibido totalmente la circulación de vehículos.
Las escuelas de la región se encuentran vacías dado que se han declarado "vacaciones escolares" a fin de permitir que los niños, o bien no salgan de sus domicilios o puedan trasladarse a otros lugares no contaminados.
Las autoridades han ordenado asimismo a las centrales termoeléctricas del norte de Bohemia trabajar a la mitad de su capacidad para no agravar la situación.
Durante los tres últimos días, los expertos han medido hasta 2.400 microgramos de dióxido de azufre por cada metro cúbico de aire, cuando el nivel tolerable es de 150 microgramos, al tiempo que han detectado otras sustancias tóxicas como arsenio y mercurio.
"Todas las personas del norte de Bohemia están condenadas a morir por los altos niveles de contaminación ambiental", asegura el doctor Jaroslav, Homola, director de la clínica infantil ILF del hospital Masaryk de Usti nad Labem.
El norte de la República Checa es una de las regiones europeas de mayor contaminación, lo que se atribuye tanto a las centrales termoeléctricas como a la industria pesada heredada de la época comunista que resultó catastrófica en medio ambiente.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de febrero de 1993