El futbolista argentino José Luis Villarreal dejó ayer de ser jugador del Atlético de Madrid. El jugador aceptó la rescisión de contrato como la mejor solución a su situación, enturbiada después de que Jesús Gil, el presidente, decidiera suspenderle de empleo y sueldo por unas críticas declaraciones en una entrevista al diario bonaerense Clarín. "Mi estancia aquí ha sido una pesadilla terrible", recalcó.Al firmar el finiquito, el Atlético entregó a Villarreal un cheque por valor de 700.000 pesetas, correspondientes a los sueldos del jugador durante los dos meses que perteneció a la entidad madrileña. En un principio, el futbolista temió por ese dinero, ya que Gil afirmó días atrás que le había abonado ya 600.000 pesetas y que no pensaba abonarle ni un duro más.
"La cosa no tenía solución", explicó Villarreal, "porque el presidente no quería que siguiera aquí. Ahora lo que quiero es volver a mi país y entrenarme por mi cuenta con la esperanza de que Alfio Basile [seleccionador de Argentina] me convoque para jugar la Copa América. Me voy con rabia por no haber podido demostrar lo que valgo".
El centrocampista indicó que se equivocó al fichar por el Atlético: "He perdido mucho, sobre todo, en cuanto a mi imagen. Yo nunca fuí un jugador polémico. No estaba acostumbrado a las cosas que he vivido aquí".
Villarreal apenas ha estado dos meses en club rojiblanco, al que llegó de la mano del técnico Omar Pastoriza, compatriota suyo, que renunció a su cargo enseguida, según dijo, por no aceptar las sugerencias de Gil respecto a las alinaciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de abril de 1993