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Un inventario a repartir proporcionalmente

La comisión de liquidación de la Capitalidad Cultural debe encargarse, en los próximos días, de clasificar e inventariar los objetos de valor trasladados a la sede del Consorcio: 32 litografías, un BMV, los libros sobrantes de las numerosas ediciones publicadas durante el año.... Los muebles se quedarán en el palacio.

La división del beneficio y el destino de estos lotes es otra discusión.

La Comunidad de Madrid y el Ministerio pretenden distribuir el superávit a partes iguales. El Ayuntamiento no traga. Portavoces municipales han indicado que la redistribución de ese dinero se efectuará en proporción al total aportado, aunque admiten como buena una idea propuesta por el consejero de Cultura de la Comunidad, Jaime Lissavetzky, sobre todo para evitar la mala imagen de las posibles discusiones carroñeras sobre la herencia material que deja Madrid 92.

Lissavetzky comentó el pasado viernes, en la última reunión del comité ejecutivo del Consorcio, que el superávit podría encaminarse a fines culturales, y más concretamente a la creación de infraestructuras culturales, la gran asignatura pendiente de la capitalidad. El Ayuntamiento apoya esta iniciativa. El 25% del dinero sobrante tras la liquidación de Madrid 92 se dirigirá a las obras de reforma del Teatro Real o Teatro de la ópera, que se han disparado tanto como retrasado su inauguración. Lo demás se desviará al Consorcio de Rehabilitación de Teatros, organismo en el que están presentes las tres administraciones.

La Comunidad, el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Madrid se quedarán, por otra parte, con el mismo número de volúmenes de las publicaciones editadas durante la capitalidad. El municipio guardará al menos tres ejemplares para cada biblioteca municipal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de abril de 1993