Tras casi 20 años de ausencia, reaparece hoy en Madrid Chavela Vargas, la cantante mexicana más sublime y azarosa de todos los tiempos. Nacida en 1919, Chavela ha pasado gran parte de su existencia marcada por el alcohol, los escándalos y las más increíbles desmesuras. Hace dos años dejó radicalmente el trago, y en ese momento comenzó para ella una nueva existencia de plenitud humana y artística.¿Quién teme a Chavela Vargas? Hasta hace dos años, casi todo el mundo, incluidos sus allegados más íntimos. Cada actuación suya, cada chavelazo, constituía una temeraria aventura de imprevisibles y rocambolescas consecuencias. Hay anécdotas rigurosamente contrastadas que podrían hacer retorcerse de risa o de estupor a las estatuas. Muchas de esas hazañas están siendo recopiladas por la cantante en un libro de memorias. "Voy a esperar a que me muera para publicarlo", afirma con un guiño de ternura.
El año pasado fue invitada por los cursos de verano de la Complutense y realizó una actuación privada en el coliseo Carlos III de El Escorial. La presentación de hoy (que se repetirá mañana y pasado) tendrá lugar en la sala Caracol (calle de Bernardino de Obregón, 18), un pequeño local flamenco recientemente inaugurado. Chavela Vargas amó sin freno y bebió sin medida. Pero todo eso ya queda muy lejano, hoy es un lago de quietas aguas. Sorprende por su lucidez, su sinceridad y su sentido del humor. "Yo era muy borracha. Mis borracheras eran macrobióticas. Pero el alcohol no acabó con todas mis neuronas; aún me quedan, por lo menos, media docena. El trago es un asesino del alma y del cuerpo; provoca inseguridad, agresividad, delirio, desesperación, desatino. Es doloroso, sin duda, dejar la bebida. Pero he vuelto a vivir, he vuelto a descubrir los amaneceres, he vuelto a descubrir al público, a la música, a mí misma. A pesar de todo, asumo esa leyenda negra que me acompaña y que -todo hay que decirlo- también es muy bella".
Actualmente se encuentra en espléndida forma física y anímica. Se levanta a las cinco de la mañana, hace pesas, practica footing. Sus seguidores comentan que dice las canciones mejor que nunca. En su rostro no hay melancolía, sino sosiego. No teme a la muerte: "En la India aprendí que no hay que temer a la muerte; hay que tener miedo a esperarla sentada". Durante su estancia en España, Chavela grabará de nuevo casi todas sus canciones (La llorona, Macorina, El Rey, Paloma Negra ... ).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de abril de 1993