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CARTAS AL DIRECTOR

Fin de año combustible

En los bajos de nuestro edificio (Alameda, 22), que están desalquilados y con la fachada tapiada, se celebró la noche de fin de año pasado, y se anuncia ahora para la de este año, una fiesta sobre un barril de pólvora: rodeados de conexiones provisionales de cables para focos y grandes altavoces, así como de confetis, serpentinas y otros adornos de papel, cientos de personas beben alcohol, fuman y tiran colillas encendidas a poquísimos metros del depósito de 15.000 litros de gasóleo para la calefacción de la casa. Un ambiente combustible al lado de un foco de explosión y en un lugar situado en calles estrechas, con coches en las aceras, que haría muy difícil cualquier necesaria evacuación.Las fiestas no están autorizadas, pero nuestras reiteradas denuncias del año pasado fueron ignoradas, y mucho tememos que las presentadas hace unos días en la Junta Municipal del Distrito de Centro y en la Delegación del Gobierno lo sean también. Las familias que viven en este edificio tendremos que correr otra vez un grave riesgo y pasar la noche en vela y con el alma en un hilo. Pero, ¿qué hacen nuestras autoridades?-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de diciembre de 1993