Soy uno de los 700.000 ex asiduos partícipes de El peor programa de la semana que han descubierto un nuevo método alternativo de televisión alejado de sentimentalismos y vulgaridades y que gracias a alguien de programación de Televisión Española no alucinará más ante la pequeña pantalla.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de marzo de 1994