Un grupo de "ciudadanos inquietos" tal y como se autodefinen, ha convocado a los madrileños a participar en un paseo-protesta contra la exhibición de las esculturas de Botero en el paseo de Recoletos. El paseo se inicia a la una de la tarde en la estatua de Colón de la plaza del mismo nombre.
Los convocantes, que quieren mantenerse en el anonimato, forman parte de una "brigada estética que defiende la correcta utilización del espacio público". Un portavoz afirma que con este acto quieren criticar la ubicación elegida para la veintena de esculturas del artista colombiano, "que supone el destrozo de zonas verdes para colocar estos 'objetos', y eliminar el carril-bus".
Otra cuestión que indigna a esta brigada de activistas culturales es el Ayuntamiento de Madrid convierta, con favoritismo, una calle de la ciudad en la prolongación de una galería privada.
Numerosos artistas y galeristas han anunciado que acudirán al paseo. Luis Gordillo explica su asistencia: "Porque no estamos de acuerdo con el montaje, la obra y el rollo patatero que se ha montado alrededor".
El portavoz del grupo que convoca la marcha de protesta afirma que no se van a meter con Botero, "ni a tocar las esculturas". Llevarán 50 pancartas mudas, con reproducciones de un artista que realizó representaciones esqueléticas de la figura humana. Y repartirán entre los asistentes "un artilugio para poder pasear por Recoletos sin ver las piezas instaladas en el paseo".
También repartirán octavillas que rezan: "Los damnificados psíquicos por la voluminosa basura cultural de Botero advierten que la colocación de 'esto' en la vía pública favorece los intereses abyectos y reaccionarios del mercado del arte".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 1994