La compañía británica British Airways anunció ayer que presentaría una que ella contra el Estado francés si mañana lunes, sus aviones no pudieran aterrizar en el aeropuerto parisiense de Orly. Una fuente oficiosa del Ministerio de Transportes de Francia había indicado el viernes que se utilizaría cualquier medio para bloquear los vuelos británicos, incluyendo negar a los pilotos la carta de navegación.
El áspero enfrentamiento se debe a una disputa sobre el uso del aeropuerto de Orly, que el Gobierno francés quiere reservar a sus maltrechas compañías nacionales y en el que los británicos aspiran a sentar plaza, amparados por las normas liberalizadoras de la Comisión Europea.La compañía Air UK insistió ayer en que uno de sus Fokker 100 volaría esta tarde desde Londres a Orly, vacío, para estar a punto de hacer su primer viaje Orly-Heathrow el lunes a las 7,15 de la mañana. British Airways informó a su vez que el lunes despegaría desde Londres su primer vuelo, repleto, con dirección a Orly, y desafió a las autoridades francesas a que lo impidieran. "Tenemos autorización de la Comisión Europea. No nos hace falta ningún permiso francés", manifestó un portavoz de la compañía.
El Gobierno francés quiere que las compañías británicas, más competitivas que Air France y sus filiales, sigan relegadas por un tiempo al otro aeropuerto parisino, el Charles de Gaulle. Dicho aeropuerto es más grande que el de Orly, pero tiene dos desventajas: está más lejos de la ciudad y carece de conexiones con vuelos internos. La red doméstica está basada en Orly. El ministro de Transportes francés, Bérnard Bosson, aseguró ayer que todo estaría resuelto antes del lunes y calificó el conflicto de "tormenta en una taza de té".
Pero el conflicto es grave, y la razón está de parte de los británicos. El propio Bosson admitió que Orly debería abrirse a la competencia extranjera, pero pidió tiempo para resolver los "problemas de saturación" del aeropuerto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de mayo de 1994